Análisis: Total War: Warhammer II – Rise of the Tomb Kings

Análisis: Total War: Warhammer II – Rise of the Tomb Kings

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En lo que a paquetes de DLC para los juegos Total War: Warhammer. se refiere, Creative Assembly ha tenido una trayectoria un tanto irregular. Sin embargo, Rise of the Tomb Kings, una expansión a la que hemos jugado mucho últimamente, se sitúa por encima de todos sus antecesores. Así de claro. En conjunto ofrece una fórmula diferente, revitalizante y fresca, a la vez que mantiene lo que une a los juegos de Total War. En pocas palabras, los resultados nos han dejado impresionados.

Los Reyes Funerarios son una facción basada en el antiguo Egipto formada por viejos reyes no-muertos. Muy muy viejos, vaya. La antigua civilización no se ha reencarnado en el paraíso que se les había prometido, sino que han acabado en Warhammer con sus batallas sin fin. No obstante, mientras que los meros mortales luchan entre sí, los Reyes Funerarios persiguen un objetivo totalmente diferente. Los antiguos Libros de Nagash se encuentran repartidos por todo el mapa (su ubicación y los bonus que ofrecen varían según las partidas) y tu trabajo es conseguir cinco de estos libros para así acceder a la Pirámide Negra y a su inmenso poder. Este objetivo no solo los aleja ligeramente de la campaña del Ojo del Vórtice, sino que además hace que esta nueva facción sea muy diferente y divertida a la hora de jugar, dado que los Reyes Funerarios cuentan con una mayor defensa y son más lentos a la hora de avanzar, pero no tienen por qué librar una guerra sin fin contra cualquiera que se encuentre a su alrededor para conquistar nuevos territorios.

Independientemente del objetivo de la campaña, la forma en la que los Reyes Funerarios reclutan nuevas tropas y unidas también es diferente a la de otras razas. Las unidades no tienen ningún coste de mantenimiento o reclutamiento, lo que suena bastante emocionante. Pero para compensarlo, no hay nada mejor que incluir límites de reclutamiento en las unidades exceptuando los esqueletos, que son carne de cañón. Estos límites se basan en el número de determinados edificios dentro de tus asentamientos. Un edificio puede mantener un número limitado de las unidades que produce, así que para conseguir más necesitas construir más, y para construir más necesitas conquistar territorios; incluso si es en menor medida que las otras razas. Las tropas y los héroes tienen una limitación similar, pero se desbloquean con las Dinastías en vez de con los árboles tecnológicos. Tras un comienzo un tanto lento, el oro empieza a correr y el trueque, junto con la moneda especial llamada “vasos canopos”, tiene prioridad. Estos dos últimos se necesitan para invocar versiones especiales y legendarias de tus unidades normales y elaborar objetos mágicos para que tus líderes encabecen la batalla, lo que los hace bastante importantes.

Con una lista bastante equilibrada de infantería no-muerta, carros y bestias como las Necroesfinges, los Reyes Funerarios son una delicia para jugar. El hecho de que no haya costes de reclutamiento y sobre todo de mantenimiento permite al jugador concentrarse más en la guerra y en el trueque en lugar de hacer gestiones; en pocas palabras, a un nivel imperial. Las propias batallas son una mezcla de los sacrificios de unidades de bajo rango por parte de los Skaven para asegurar la resistencia, mientras que los pesos pesados atacan rápido y con fuerza para afrontar la mayor parte del daño. Todo da la sensación de ser de una calidad increíble y las estatuas de tonos negros son terroríficas ya que carecen de expresión (la Esfinge de guerra Khemri es el minino muerto más bueno y más bonito, con un peso de 100 toneladas). La mayoría de las habilidades mágicas ya resultan familiares para los jugadores de Total War: Warhammer, así que se podría haber hecho algo diferente. El reclutamiento de las unidades gratuitas tras una o dos sangrientas batallas lleva bastante tiempo, así que estate preparado para hacer clic en el botón de “Pasar turno” varias veces seguidas sin tener otra cosa que hacer.

Pero no pasa nada. En general, Rise of the Tomb Kings con su raza principal es un añadido excelente a la lista de Total War: Warhammer, que no para de crecer. Se juega de una forma muy diferente que con las anteriores facciones, favorece una partida que se construya poco a poco y una estrategia defensiva antes que una conquista de territorios sin premeditación alguna. La campaña tiene un enfoque preciso que a veces no encontramos en las batallas basadas en el vórtice, puesto que el siguiente libro mágico siempre se halla a la vuelta de la esquina, siempre hay un ejército mercenario o fortalezas que tomar. Aún no nos hemos cansado de este ejército de no muertos y su forma única de llevar a cabo la acción.

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